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Techo duro o capota de lona. Variaciones sobre un mismo tema

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Vivimos en un país en el que hay que posicionarse ante una dualidad, o eres de una cosa o de otra: ¿Lorenzo o Pedrosa?, ¿Al Pacino o De Niro?, ¿Porsche o Ferrari? ¿Los Rolling o los Beatles? … y la más próxima ¿Alonso o Alguersuari? Si decimos que nos gustan las dos opciones nos mirarán con cara rara.

Así las cosas, abordar el tema de techo duro o capota de lona al hablar de descapotables resultará una tarea, cuanto menos frustrante, pues sabemos de antemano que a nadie dejaremos contento… Al menos vamos a intentarlo.

Sobre este tema suele haber detractores y fanáticos de una u otra solución técnica para equipar el techo de un descapotable. Y por qué no decirlo una u otra opción forma parte del proceso de compra en un porcentaje bastante elevado.

Hay que reconocer que el verdadero despegue de los descapotables se produjo en el 2001 cuando Peugeot lanzó su “206 CC”, momento a partir del cual la opción de tener un descapotable de techo duro y a un precio asumible pudo ser una realidad. Por lo tanto, reconozcamos al techo duro la popularización de este tipo de carrocerías.

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Los amantes de la capota de lona hablan de la línea del descapotable como principal atractivo. Es decir, el descapotable con capota de lona es “más descapotableâ€. Hablan de la “magia†de escuchar la lluvia chisporrotear sobre la capota en uno de esos días en los que descapotar es imposible. Incluso alguno he oído que habla del encanto del granizo en la lona.

Cierto es que algunos coches nos parecerían imposibles sin la tela como techo: Audi TT, Saab 93, Mini, Porsche 911 o el mismísimo Bentley Continental GTC. Sin embargo otros que se han pasado de bando han sido muy aplaudidos en cuanto a estética y comportamiento. Sirvan de ejemplo el Volvo C70 o el más reciente BMW Z4. Y qué decir de modelos que equipan ambas opciones como el Mazda MX5 o el Chrysler Sebring Cabrio

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Una de esas cosas que se dicen de la lona es el atractivo que tiene para los “carniceros frustrados†que se dedican a rajar la capota como si se tratara de abrir en canal a un animal colgado de los cuartos traseros. No cabe hablar de este problema en los coches de techo duro. Desde luego es algo que se te pasa por la cabeza al comprar un cabrio, pero también es cierto que no conozco ningún caso de capota rajada en el Club. Y somos unos cuantos.

Claro está que casi todos disponemos de una plaza de garaje en el que poder dejar el coche con algo más de seguridad. Comprar un coche con capota de lona para aparcarlo en la calle permanentemente es una llamada casi segura a un disgusto. En cualquier caso, siempre estaremos al arbitrio de algún envidioso que opta por señalarte el coche con una llave al considerar que una carrocería cabrio no es digna de circular por esas carreteras de Dios.

Por otro lado, algo que no se suele contemplar a la hora de comprar el cabrio (tampoco podemos pensar en todo) es en el envejecimiento del sistema de capotado. Está claro que la capota tiene una vida más corta y es probable que, si conservamos nuestro cabrio durante muchos años, tengamos que cambiarla en algún momento. Es ciertamente triste ver descapotables con unos añitos ya a la espalda con la capota acartonada, el cristal trasero amarillento (en realidad es plástico en muchos modelos) o los terribles desajustes que provocan un efecto abombamiento a partir de los 80 kms/ hora en carretera.

También debemos temer la vejez de los techos duros en lo que al complejos sistema de capotado que tienen, ya que deben soportar un mayor peso y por lo tanto son más susceptibles de dar problemas. Sea como fuere, no podemos generalizar en este aspecto y hacer un buen mantenimiento y cumplir con las especificaciones técnicas del fabricante suelen ser el mejor remedio para que uno u otro sistema nos dure muchos años.

Enlazando con lo anterior, un hándicap que suelen tener los techos duros es que prácticamente ningún modelo (en su configuración original) puede realizar la operación de capotar o descapotar en marcha. Cierto es que hay excepciones como el Opel Astra, si bien es un modelo con habituales problemas en el mecanismo del techo. Creemos que esta posibilidad es una de las razones de tanta avería ya que, como dijimos, el sistema debe soportar un peso mucho mayor en el caso de los techos duros.

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Los descapotables con capota de lona normalmente pueden descapotarse en marcha y, además, en un tiempo muy inferior a los techos duros. Algo que debería valorarse en un descapotable de uso urbano ya que la operación capotar/ descapotar suele hacerse en un semáforo y en este caso el tiempo puede ser un factor crucial. Como decía el poeta “quién lo probó lo sabeâ€

Otra de esas “cosas†que tienen los coches de techo duro es el peso del techo en el maletero cuando descapotamos. Podría parecer algo absurdo, pero circular por carreteras viradas con todo el peso atrás requiere cierta costumbre ya que el reparto de pesos es muy distinto y se nota en la conducción. Esto no ocurre con las capotas de lona, cuyo peso es notablemente inferior.

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La discusión se complica si a todo esto le sumamos que analizando los modelos pertenecientes a uno y a otro sistema, podemos encontrar grandes diferencias con enormes ventajas e inconvenientes.

Así nos encontramos con el Volkswagen EOS cuyo techo es el mejor de la categoría por sus posibilidades al tener techo solar practicable y sin embargo tiene unas tapas de maletero plásticas que afean en gran medida el remate lateral de las plazas traseras. También podemos hablar del Opel Tigra cuyo techo de dos piezas es uno de los más rápidos del mercado pero que hay que enganchar y desenganchar los anclajes el parabrisas de forma manual. O el Volvo C70 cuyo techo interior está magistralmente rematado en tela y sin embargo es el más lento de todos los cabrios en la operación de capotado/ descapotado, 30 segundos.

En la parte de las capotas de lona nos encontramos con el Toyota MR2 cuya capota hay que encajarla y desencajarla de forma manual. El Ford Streetka uno de los cabrio más baratos en su día pero con capota de accionamiento manual. El Saab 93 un clásico de los descapotables de lona pero cuyos modelos más antiguos son de los que peor envejecen (al menos a simple vista). O el Mini, uno de los cabrios más bonitos y deseados del mercado pero cuyo maletero es prácticamente inservible al ir descubierto.

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En conclusión, no podemos aventurarnos a decir que un sistema sea mejor que otro ya que cada uno tiene sus pros y sus contras. Incluso, voy más allá: hay modelos que no se pueden concebir con un sistema que no sea la capota de lona o el techo duro, porque forman parte de su personalidad. ¿Podríamos imaginar modelos como el Mini o el Audi TT con techo duro? ¿Imaginamos de alguna manera el SLK de Mercedes o el nuevo Ferrari California con capota de lona? Impensable. Sin embargo, siempre nos quedará esa duda de qué pasaría si al Audi A5 Cabrio le hubieran puesto techo duro.

Lo que jamás nos convencerán serán las medias tintas como el Fiat 500C, un coche que jamás podríamos considerar como un descapotable porque sencillamente no se descapota, sencillamente se abre por arriba.

Por lo tanto hablar de cabrios de techo duro o de capota de lona no son más que variaciones sobre un mismo tema, sobre una misma pasión: descapotar.

Por Enrique Roldan

Fotos: www.infocoches.com

Una Respuesta en “Techo duro o capota de lona. Variaciones sobre un mismo tema”

  1. niko99 Dijo:

    Muy buen articulo.
    Efectivamente, como usuario de capota de lona, reconozco que un tramo de lluvia intensa con la capota puesta y escuchando las gotas golpear en la lona sin mojarte consigue aumentar el encanto del vehiculo. Pero el hecho de tener que descapotar a mano, bajandote del vehiculo, cuando comienza a llover tambien se lo resta jejeje

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