
Cuando llega el momento de cambiar de coche, ya sea por gusto, desgaste o averÃas constantes, se nos presenta la eterna pregunta: ¿Qué coche me compro?
Está claro que si no tenemos una idea clara de lo que queremos, lo primero que hay que mirar es la economÃa, y una vez fijado el presupuesto vemos las posibilidades que tenemos.
Hace 2 meses me encontré en una de las situaciones arriba mencionadas, tenÃa un Cabrio que me estaba dando muchos dolores de cabeza. Aunque estaba algo cansado ya, no tenÃa pensado cambiar de coche ya que la GarantÃa Oficial estaba financiando las averÃas, pero en cierta visita a un concesionario me entraron por los ojos 2 coches, un turismo y un SUV, dándome la posibilidad de entregar el mÃo como entrada estudié la operación
Finalmente me decidà por el SUV. ¿Por qué? La razón principal fue las posibilidades que te da un coche de este tipo, sobre todo teniendo hijos y ciertos hobbies. Estamos hablando de un coche amplio, cómodo, seguro y con mucho maletero, algo de lo que no disponÃa en “mÆCabrio. Después de casi 3 meses con él, puedo decir que para ser un coche de casi 5m y 1.500Kg, se desenvuelve con soltura por todo tipo de carreteras y carriles, con una altura libre que te permite salvar bastantes obstáculos. En el dÃa a dÃa y en ciertas circunstancias, como circular por ciudad, aparcar o la llegada del buen tiempo es cuando viene la añoranza y arrepentimiento. Está claro que en esta vida hay que sacrificar muchas cosas para disponer de otras, y en este caso particular son varias:
- Se pierde esa sensación de libertad y de sentir la carretera que te da un Cabrio cuando circulas sin capota.
- Ya no dispones de la maniobrabilidad y agilidad al circular por ciudad.
- La sensación de velocidad y deportividad desaparece.
- Y la más importante, pasas desapercibido por dónde vas.
Finalmente y a pesar de todo lo que he perdido, no estoy nada arrepentido por el cambio realizado y soy de los que opina que ya habrá tiempo para volver a caer en la tentación.
Javier Alonso - Califa

29 Enero 2009 a las 23:22
Por mis manos pasaron dos SUV antes de tener un cabrio. Son filosofÃas distintas, pero puedo deciros que es cuestión de no establecer comparaciones. Cada segmento tiene sus virtudes y, cómo no, sus defectos.
El primero fue un Honda HRV y el siguiente un Volvo XC90. Ambos me reportaron alegrÃas (deportividad añadida en el primero)y fue bonito mientras duró, como suele decirse.